Hace tiempo que tenemos las letras imantadas y Jirafita ha jugado con ellas en la nevera pero hace unas semanas coloqué un folio con el abecedario, pegué alguna que otra letra de imán y dejé el resto desordenadas para que, cuando Jirafita las viera, las fuera pegando. Pero cual fue mi sorpresa que cuando vio el folio dijo: ¿esto qué hace aquí? ¿qué es para jugar?...¡a mí no me apetece jugar con esto!
No lo hagas - le respondí. Sólo está ahí para el que lo desee poner, no es ninguna obligación. Así que ahí se quedó. Papá y yo, sí hemos ido poniendo y quitando.
Y cuando ya pensaba que esta actividad no le molaba mucho a mi pequeña...un día mientras preparábamos la cena, se puso a quitar y poner imanes (hasta ahora lo había hecho sin tener en cuenta el folio)...yo ya la había visto de reojillo pero no quise decirle nada vaya que dejara de jugar; pero fue ella la que me pidió ayuda con una letra que no encontraba...y puso bastantes. Y ahí sigue en la nevera y ahora las quita y las pone cuando le parece.
Nota: desconozco lo que le pasó al principio. No sé si es que al ver el folio no le gustó pegarlas ahí, estaba enfadada por algo, se desubicó al ver un folio tan grande en la nevera o averigua qué. Tampoco tiene por qué gustarle cada cosa que se le propone, por supuesto que tiene derecho a elegir. Pero ahí se quedó, nadie le dijo nada y ahora las pone y las quita como si nada anterior hubiera pasado.
Me parece un recurso genial para jugar, emparejar, seguir teniendo contacto con las letras casi sin darse cuenta.
La idea la tomamos de aquí





